Presentes en el mercado del interiorismo desde 1995 Claudia Crotto Posse y Marina Goldaracena, madre e hija, combinan estilos y épocas, de ahí el nombre de su estudio, OXIMORON.

Oxímoron es una figura retórica que une dos términos de significado opuesto. “Honda superficie, concurrida soledad”. Los opuestos conviven dando una imagen acaso absurda que despierta sensaciones impensadas exaltando el mensaje que transmiten.

El gusto por lo estético les viene heredado de una madre y abuela que fomentaron la observación, el gusto por el refinamiento y el vuelo artístico. También numerosos viajes sirvieron para despertar inquietudes y posibilidades.

Ambas licenciadas en letras opinan que lejos de crearles un conflicto su carrera colaboró en descubrirles que lo mismo que en la literatura lo que sucede en la decoración es de alguna manera una narración. También la creación de una atmósfera, de una magia.

Frente al cliente la idea es interpreter con intuición su sueño, dar respuestas a un deseo. Ese sueño, según las personas, a veces tiene especificaciones, otras no.

No siguen tendencias. Lo que las caracteriza en todo caso es su versatildad. No se asimilan a un estilo determinado ni propio y ese gesto es justamente su trazo.

“La habilidad del decorador reside en tener la sensibilidad de captar lo que está en el aire. Lo interesante es que nos demos cuenta que somos la suma de nuestro presente y nuestro pasado y que esto se vea reflejando en nuestro entorno” Es pore so que es tan rico mezclar el diseño contemporáneo con toques de antiguedades y piezas de arte dando así a la decoración un aire mas informal y descontracturado. De eso se trata justamente el oximoron, de en algunos casos conseguir un aggiornado clacisismo y en otros un tímido vanguardismo.

Claudia y Marina comenzaron haciendo muebles pero crecieron muy rápido extendiéndose a la decoración integralmente. La rápida expansion las llevó a incursionar en el mercado